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Estos son los perfiles más buscados en el área salud

Enfermeros profesionales y técnicos de algunas especialidades escasean en el mercado laboral de la salud.

Los técnicos en anestesia, anatomía patológica, esterilización y hemodinamia y los licenciados en enfermería son los perfiles más difíciles de encontrar en el mercado laboral de la salud. También surgen dificultades cuando se trata de profesionales para áreas de terapia intensiva o de emergencias.

El crecimiento del sector, la aparición de nuevas tecnologías y especialidades y el desconocimiento de la existencia de algunas carreras se cuentan entre las causas que, señalan las empresas, explican este fenómeno de escasez. Por eso, desde las áreas de recursos humanos, se apunta a la capacitación y al desarrollo interno del talento.

«Varias de esas tecnicaturas no resultan atractivas para los jóvenes y, en muchos casos, hay desconocimiento de su existencia y salida laboral«, opina Fernando Demarchi, director de Recursos Humanos del CEMIC. Por otra parte, agrega, «el sector tuvo un fuerte crecimiento, lo que elevó la demanda de estos profesionales y es un sector con trabajo de 24 horas por 7 días, lo que aumenta la necesidad de personal, ya que cada puesto debe ser cubierto por varias personas en los distintos días y horarios. Incluso en algunos casos son necesarias 6 personas para un mismo puesto», señala.

«Las empresas de salud tienen una dinámica especial y un objetivo muy particular. No es un “negocio” cualquiera», dice, por su parte, Cintia Balboa, gerente comercial de RAET, una compañía de software para recursos humanos que desarrolla soluciones en la nube para este sector específico. Que el objetivo sea mejorar la salud de la gente genera, para Balboa, una complejidad particular a la hora de encontrar personal idóneo para cada una de las funciones y especialidades y de brindar la remuneración correspondiente «que depende de muchas más variables que el común de las empresas».

«Sabemos que la demanda en al industria es alta tanto en los sectores asistenciales como en los de servicios«, dice Carolina Casco, jefa de Ventas de Empleos Clarín que creó un sitio específico de búsquedas para el sector. «En los primeros, porque se necesita mayor formación, como en el caso de los enfermeros. En los segundos, porque los postulantes no siempre ven como primera opción trabajar en el rubro de salud porque desconocen los beneficios o las posibilidades de crecimiento que ofrecen las empresas», detalla.

Enfermería

Mientras que en las carreras técnicas hay pocos egresados, lo que dificulta conseguir profesionales, el caso de la enfermería es distinto: es una carrera conocida y con gran cantidad de graduados. Sin embargo, la demanda es tan alta que no llega a satisfacerse. «Como es una profesión de pleno empleo muchos trabajan dos turnos por día o, incluso, si alguien quisiera podría trabajar los siete días de la semana tomando los francos», describe Hernán Sandro, gerente de Personal de Hospital Alemán y director de la carrera de Relaciones del Trabajo en la UBA.

Una de las causas de la falta de profesionales en el rubro se relaciona con que «en el imaginario social es una carrera no jerarquizada«, dice Sandro. «Se desconoce el rol del enfermero, que realiza desde tareas de fármaco vigilancia a manejo de equipamiento costoso y requiere de una alta capacitación en aspectos específicos», dice el ejecutivo.

 

«La profesión está socialmente desvalorizada», opina, en el mismo sentido, María Victoria Aostri, gerente de RR.HH. del Hospital Italiano de Buenos Aires. «Sin embargo, es un rol que está profesionalizado: hay que dar a conocer más qué es lo que hace un enfermero», agrega y explica que el fenómeno de escasez es internacional.

Para contrarrestar este escenario, las empresas apuestan a la capacitación: «Tenemos especializaciones y una oferta específica para enfermería a través del Departamento de Docencia e Investigación interna de ese área que trabaja en la capacitación de los profesionales», cuenta Paula Márquez, coordinadora corporativa de Empleos de Swiss Medical. Por otra parte, agrega, «estamos constantemente en la búsqueda de profesionales para tener back up y procuramos el crecimiento interno para búsquedas de orden jerárquico, como supervisores y coordinadores».

La capacitación permanente es valorada por los profesionales del sector. En el CEMIC trabajan en la formación de algunas de las profesiones en falta a través de su Instituto Universitario. «Por otra parte, en conjunto con el INET, se está avanzando en acuerdos para incrementar fuertemente la formación de estos perfiles en los próximos años», dice Demarchi.

En el Hospital Alemán existe un sistema de becas para que los enfermeros profesionales puedan hacer la licenciatura. «También a mucamas y camilleros que quieran trabajar en enfermería los becamos y los ayudamos en su crecimiento», cuenta Sandro, que enfatiza que, además de la capacitación, es importante la contención: «Nuestra gente tiene que cuidar a otros, por eso tiene que sentirse cuidada», apunta.

 

También el Hospital Italiano beca a los enfermeros para que terminen la licenciatura y les da capacitaciones internas. Por otro lado «los pases de un área de internación general a una área crítica, que les permiten estar en contacto con casos que no son comunes de ver o con tecnología de última generación, representan un desafío que a las generaciones más jóvenes les resulta atractivo«, señala Aostri

Fuente: clarin.com

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Compartir el espacio de trabajo se instala entre profesionales

Se trata de la idea de coworking, una tendencia global que poco a poco va haciendo escala en nuestro país. ¿Te animás a trabajar así?

Gastos administrativos carísimos, alquileres de locales imposibles de pagar, ineficiencia energética, la idea de volver a encontrarse con el otro, parar un poco con el intercambio mediado por la tecnología. Todo esto ronda en la cabeza de quienes echan fuego al coworking o al espacio común para trabajar.

La distribución del espacio, las sillas, las mesas, la decoración, todo es pensado en pos de disfrutar del momento laboral. Y darle inspiración al que elige ese lugar como su oficina.

Arquitectos, diseñadores, docentes, todos sentados en la misma mesa, cada uno con su proyecto o compartiendo una nueva idea para trabajar juntos.

Algunos datos.

En el 2015, había en el mundo 8.000 espacios destinados al coworking, 12 veces más que 5 años atrás.

¿Quiénes lo usan? Profesionales independientes, emprendedores, freelancers. Arquitectos, diseñadores, docentes, comunicadores, gestores, artistas.

La idea es complementarse, compartiendo los recursos, y construir comunidad.

Aunque para algunos les parezca que trabajar de manera independiente, sin jefes, ni horarios, y con la libertad de manejar tiempos de entrega es lo ideal, la práctica indica que necesita algo de orden, silencio, espacio y los coworking ayudan a esto. ¿Cómo? Cuando efectivamente no tenés oficina y la mesa de tu comedor es el lugar donde desplegás el plano, el tríptico recién impreso, tenés tres discos externos conectados a tu laptop, es momento de replantearse la jugada. A veces no se puede afrontar rentar un lugar entonces los espacios comunes de trabajo son la alternativa.

La luz natural se privilegia en éstos espacios, los colores estridentes y los materiales nobles imperan. Y si es una casa antigua, el ladrillo a la vista se explota.

“Ayudan a evitar el aislamiento, a separar vida y trabajo. Podés citar a un cliente en tu propio espacio laboral y profesional”, afirman desde Loft Coworking en Mar del Plata.

Eso si, hay que tener presente que el lugar se comparte con otros pares y que hay códigos de convivencia. Y esto no es un llamado de atención sino que tiene que ver con cómo moverse.

La primer alternativa, para aquellos que no se desempeñan en oficinas o que tuvieron que reinventarse a través del trabajo freelance, fue hacer posta en un bar o café, pero -si alguna vez lo probaste- es incómodo y hay muchos distractores. En este caso, llegás “al lugar a trabajar y la única preocupación es ser productivo”, comentan los gestores de la Semana del Coworking que se realizó en Buenos Aires. Y agregan que una reunión de trabajo que dura una hora ahorra entre 250 y 540 correos electrónicos.

Son espacios pensados desde lo sustentable, se propicia el uso de la bicicleta como vehículo para que los emprendedores se muevan en la ciudad y lleguen a la oficina compartida.

Termos, mate, yerba, tazas, café, agua fría y caliente, esperan a los trabajadores. Esto está incluido en la tarifa que el coworking El Hormiguero de Comodoro Rivadavia ofrece.

En términos ideales “la gran diferencia del coworking respecto a las clásicas oficinas es el espíritu de colaboración: la posibilidad de potenciarte con otros talentos, compartir conocimientos y relacionarte con el mundo laboral”.

Desde la Semana del Coworking enuncian que se busca “ahorrar en costos y tener mayor flexibilidad al delegar las cuestiones de infraestructura y servicios en el espacio”.

Las propuestas estéticas están muy presentes en cada nuevo coworking que se inaugura. En este caso, la idea de pintar una de las paredes con pintura para que funcione como pizarrón. En otro descubrimos que se pinta el calendario.

Generalmente todos incluyen:

• Espacio de trabajo individual.

• Conexión a internet por banda ancha y wifi.

• Uso de las instalaciones: cocina, living, café bar, baño.

• Impuestos y servicios pagos (luz, agua, gas)

• Servicio de limpieza.

Inspirados en la idea de las oficinas de Google donde es posible encontrar salas de relax, aquí GoWork en Buenos Aires ofrece este espacio pensado para descansar un rato y volver a arrancar.

Algunos tienen terrazas o patios y allí se puede hacer el asado de fin de proyecto.

Otros cuentan con espacios de usos múltiples donde se pueden realizar exposiciones, presentación de productos y algunos aprovechan para dar clases de sus disciplinas.

En la Patagonia, encontramos en Villa Regina a Distrito

Es un espacio compartido pero manteniendo la independencia que cada profesión y emprendimiento tiene

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Coaching ejecutivo: el arte de pensar en voz alta

Profesionales y directivos se vuelcan hacia esta práctica para encontrar caminos que los lleven a una experiencia laboral más rica y más acorde con sus necesidades y expectativas

De vez en cuando, en las organizaciones, los ejecutivos abren su corazón, exponen su alma y quedan voluntariamente desnudos ante un interlocutor. Tal vez esta descripción de una sesión de coaching es un poco extrema, pero no del todo errónea. Cada año cientos de profesionales y directivos encaran procesos de coaching en sus organizaciones para generar un cambio y, para eso, se comprometen a revisar sus visiones y acciones.

«No es consultoría, consejería ni psicología. No se le dice a la persona lo que debe hacer. Las personas van construyendo sus respuestas durante el proceso de coaching. Van apareciendo nuevas miradas que permiten producir acciones diferentes», dice Alejandro Marchesán, presidente de la Asociación Argentina de Profesionales del Coaching (AAPC) y Master Coach Profesional de esa asociación. Lilian Maitino, vicepresidente del capítulo argentino de la International Coach Federation (ICF), miembro del Consejo de Líderes de Latinoamérica de la federación y master coach de Newfield Network, agrega que en la federación aún no consideran que el coaching sea una profesión sino una práctica, pero que trabajan para cambiar esa situación.

«Para formarse hay que recurrir a una escuela avalada por alguna asociación de coaches, donde el curso tenga cierta duración y ofrezca prácticas. Trabajamos con personas y no puede haber riesgo de causar algún daño psicológico o abuso. Me parece una falla de responsabilidad de los organismos gubernamentales que la profesión no esté regulada», advierte Cristina Oneto, coach certificada por ICF y en Newfield Consulting.

«Hay quienes se hacen llamar coaches y no lo son. Practican una técnica absolutamente conductista, casi de lavado de cerebro, que no tiene nada que ver con el coaching. El coach no les dice a las personas qué tienen que hacer. Los ayuda a reflexionar para que encuentren soluciones por si mismas. Estimula su creatividad y el conocimiento de sus fortalezas», señala Oneto.

Daniel Rosales, ex presidente y director de Relaciones Institucionales de la AAPC, dice que, entre otras, las competencias de un coach refieren a la integridad y ética de su comportamiento, a su capacidad de logro de resultados observables y hacerse cargo de las consecuencias de su accionar responsable. Para la ICF debe lograr generar un vínculo de confianza e intimidad con su cliente, ejercer la escucha activa y la comunicación directa, planear y determinar metas y gestionar el progreso, entre otras habilidades.

Por el contrario, realizar preguntas desde las propias interpretaciones, manipular, empujar hacia la acción y juzgar su accionar o su ser son claros errores de ejecución de la práctica profesional. Los coaches poco duchos pueden cometer errores como no distinguir un cuadro psiquiátrico para poder derivarlo. «En las empresas pueden llegar a hacer lío generar resentimiento porque los problemas no se terminan respondiendo. O generar falsas ilusiones. También pueden exponer a las personas a tener conversaciones no convenientes con sus jefes. Y no distinguir dominios ni líneas de autoridad», dice Maitino.

Hace tres años, los códigos de ética la International Coach Federation (ICF) y la AAPC fueron mancomunados. Entre otros artículos, la norma manda a explicar claramente de qué se trata el coaching antes de empezar el proceso y a tratar los registros generados durante la actividad de manera que no pongan en riesgo la confidencialidad, seguridad y privacidad de los clientes. Si surgen conflictos de intereses, los coaches deben exponerlos abiertamente y proponer retirarse de la relación. El código señala que se debe aceptar «el intercambio de servicios, bienes u otra remuneración no monetaria únicamente si no afecta la relación de coaching». El coach de respetar el derecho del cliente a finalizar el proceso de coaching y aconsejarle que busque servicios de otros profesionales cuando sea necesario. Y, según la norma, el profesional no puede involucrarse «sexualmente con ninguno de sus clientes ni patrocinadores».

En la ICF, cuando hay dudas sobre las actuaciones de los coaches, es posible solicitar pedidos de revisión. Cuando el tema es más grave escala a la asociación madre.

Fuente: lanacion.com.ar

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